PLAYAS:
Uno de los mayores encantos de Puerto Cabello son sus playas, cálidas y bordeadas de cocotales. Un calmado y cristalino oleaje bañan con su vaivén las arenas de estas costas, sobre las que además se visualizan las cuatro islas que se encuentran en esta región.
El viaje a las playas por carretera es bastante corto y en el camino se encuentran las más populares, como el Balneario Quizandal y Playa Huequito, rodeadas de clubes locales. En Quizandal se encuentra el muelle desde el que se realiza el transporte a Isla Larga.
El Club Naval Playa La Rosa, también es una de las playas más completas del litoral porteño, ya que cuenta con todos los servicios que requieren los turistas que buscan la tranquilidad, y el disfrute de un día de playa bajo un sol tropical. Ofrece estacionamiento privado, vigilancia, salvavidas, restaurantes, duchas, playas limpias con sus respectivos caneyes y toldos.
Para llegar a una de las playas más populares, Patanemo, se pasa por el Rincón del Pirata, aunque no es de las más populares está rodeada de suculentos restaurantes de comida hecha a base de pescados y mariscos. La Bahía de Patanemo está formada por un valle inundado, cuenta con una playa arenosa de aproximadamente 800 mrts. De longitud rodeada de espectaculares montañas, bañada por frescos ríos, con lagunas y una playa que pondrá a los visitantes en perfecta comunicación con la naturaleza. Patanemo es muy concurrida por surfistas, pues sus olas y su belleza son la combinación perfecta para los amantes de este deporte
Al extremo Sur-Oeste se advierte la laguna de la Bocaína. Cubre un área aproximada de 328 hectáreas con un largo promedio de 2.400 metros, y una anchura de 2.000 metros. Es necesario atravesarla utilizando carros rústicos, pues el terreno es rocoso, pero el trayecto valdrá la pena al poder sentarse y contemplar a esta maravilla natural, desde la cual también se podrá ver el mar que la bordea.
ISLAS: A pesar de que Puerto Cabello cuenta con cuatro islas (Isla Larga, Alcatraz, Santo Domingo e Isla Rey) que adornan el paisaje de la ciudad, sólo una es de acceso público y es Isla Larga, con una superficie de 54 hectáreas de forma alargada y estrecha con una longitud de 1.855 metros. El atractivo de esta isla además de sus arenas, es otro, el valor histórico por los naufragios que allí habitan y un paraíso para buzos. El Yago y Sesotris, naves mercantes de Italia y Alemania hundidas en las costa de la isla, albergan hoy día gran cantidad de vida marina y corales, lo que hace que sea muy visitada por investigadores de la biología marina. En la actualidad se encuentra bajo un régimen de administración especial, por la Superintendencia del Parque Nacional San Esteban (Inparques).
CASTILLO LIBERTADOR
También conocido como Fortín de San Felipe, fue construido desde 1732 hasta 1741 por la Casa Guipuzcoana para resguardar su mercancía de los piratas que merodeaban por el Mar Caribe. Desde la fecha formó parte de la historia venezolana. Durante el pasado siglo XX se convirtió en una cárcel en la que terminaron varios presos políticos que alzaron sus voces contra el General Juan Vicente Gómez. Hoy en día se mantiene en pie y es parada obligatoria para todo aquél que desee conocer más de cerca los monumentos históricos venezolanos. Todavía en sus paredes se leen mensajes de los prisioneros de aquella época
FORTÍN SOLANO
Esta fortaleza militar está ubicada en el Parque Nacional San Esteban. El gobernador y capitán general de Venezuela Don José Solano y Bote, mandó a construir en el año de 1766, este pequeño fortín en una montaña desde la que se pudiera divisar cualquier intento de ataque naval a Puerto Cabello.
En él se desarrolló una importante actividad militar durante la Independencia. Sus muros fueron testigos del momento en que ahorcaron al jefe realista Zuazola. También allí estuvo preso Carujo, luego de intentar asesinar al Libertador Simón Bolívar y fue bombardeado durante el Porteñazo en 1962.
El trabajo de arquitectura antigua es digno de admiración. Realizado con piedras de cantera provenientes de la misma región. Su ubicación privilegiada le permite dominar a distancia todos los ángulos de la región. Hacia el Norte, se observa el azul Mar Caribe; hacia el Sur, la montaña que separa a Puerto Cabello de la ciudad de Valencia y es un pulmón principal del Parque Nacional San Esteban; hacia el Oeste, se pueden divisar con claridad las montañas de Falcón cercanas al Parque Nacional Morrocoy y hacia el Este la vista llega hasta la punta de la Bahía de Patanemo. En definitiva, la mejor vista panorámica de Puerto Cabello se obtiene allí.
ZONA COLONIAL
Casas con grandes ventanales, amplios portales y prominentes balcones de madera pintada en varios colores son el escenario perfecto para trasladarse a la época de la colonia. La belleza arquitectónica se hace presente y evoca un pasado histórico notable.
La zona posee algunos sitios como restaurantes, pizzerías, galerías de arte y hasta un Museo Colonial, y estos locales cuentan con una hermosa vista hacia el malecón de la ciudad.
EL MALECÓN
En pleno casco histórico, los visitantes podrán disfrutar del mar, en todo su esplendor, además de una maravillosa vista hacia el imponente Castillo Libertador. En este lugar los atardeceres son soñados y el visitante puede disfrutar igualmente de los paseos por La Marina. Al finalizar la tarde y los fines de semana, el malecón se llena de vendedores y artesanos que ofrecen sus productos mientras que los niños y adultos patinan, caminan o simplemente se sientan en el borde empedrado a observar el horizonte o a deleitarse con la entrada y salida de barcos que constantemente atracan en las calmadas aguas del muelle.
IGLESIA EL ROSARIO
Originalmente recibía el nombre de Iglesia Parroquial de San José cuando la Compañía Guipuzcoana hizo mudar la cabecera parroquial de San Esteban para Puerto Cabello. Fue construida en la tercera década del siglo XVIII y no es hasta 1943, cuando pasó a ser denominada Santuario de Nuestra Señora del Rosario.
En ella, el jefe militar realista Sebastián de la Calzada efectuó la entrega de su espada al General José Antonio Páez, como símbolo de rendición total de las fuerzas españolas, durante los acontecimientos de la toma de Puerto Cabello en Noviembre de 1823. Hoy en día se mantiene como templo de devotos católicos en las adyacencias de la zona colonial.
MUSEOS
En Puerto Cabello no sólo se observan construcciones en perfectas condiciones que datan de siglos pasados, sino que los turistas tienen la posibilidad de visitar diversos museos que reflejan el potencial histórico de la ciudad.
MUSEO NAVAL BOLIVARIANO PUNTA BRAVA
Ubicado dentro de las instalaciones de la Base Naval Agustín Armario de Puerto Cabello, justamente en el sitio donde en 1822 se realizó la batalla Punta Brava, y donde se estableció la primera sede del comando de la Base Naval.
En su salón principal se encuentra una compilación histórica de embarcaciones, la colección Proas de Venezuela, el Salón Bolivariano y muchas piezas sumamente interesantes que reúnen el presente y el pasado de la ciudad.El museo funciona de martes a viernes desde las 9:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. y los días sábado desde las 9:00 a.m. hasta las 12:00 m. Incluye paseos a la Unidad Flotante, el Castillo Libertador y al Faro de Punta Brava.
SAN ESTEBAN
Es un pequeño poblado ubicado a 6 kilómetros de la ciudad de Puerto Cabello y, antiguamente, era el camino utilizado para llegar a Valencia, por donde los viajeros pasaban junto al río San Sebastián y tenían como costumbre rezar en la Capilla del Hospicio de los Padres.
Para 1636, sólo existía una iglesia y haciendas de cacao y, para 1817, se estima que sólo habitaban cien personas en la zona. En la mitad del siglo XIX, diversos naturalistas europeos se dejaron llevar por la belleza natural del lugar, entre ellos: Bellerman, Anton Goering y Appun Ferdinand.
En la actualidad, aún se observa la arquitectura de los siglos XIX y XX en San Esteban y la casa-museo “General Bartolomé Salom” es un ejemplo de ello. Es notable el lugar por su exuberante fauna y flora, y sus famosas bebidas como "leche e´burra" y "guarapita", de Don Víctor Suárez y Arístides Vide Posada.
PUENTE DE LOS ESPAÑOLES
En tiempos de la colonia, específicamente en el siglo XVI, la comunicación terrestre entre la Nueva Valencia del Rey y la costa marítima se realizaba a través del puerto de la Concepción de Borburata.
En 1664, el alcalde ordinario de Nueva Valencia del Rey, Don Domingo Vásquez de Rojas, ejecutó la construcción de un camino entre Nueva Valencia y el puerto de Borburata porque con la anterior vía se tardaban hasta dos días en hacer los encargos.
Según las referencias del historiador Asdrúbal González, el puente se construyó entre 1807 y 1888.
Inicialmente se llamó Puente Paso Hondo, pero actualmente recibe el nombre popular de Puente de los Españoles y su peculiar forma ojival constituye un atractivo para los visitantes. Los turistas pueden disfrutar los numerosos ríos del lugar y es muy fácil llegar porque está ubicado detrás del Parque Nacional San Esteban.